Castañas para el frío

Les propongo un experimento. Alguna de esas veces en que estén rodeados por sus amigos, propongan de forma disimulada el siguiente tema de conversación: las castañas. Les aseguro que este fruto será el disparador de miles de anécdotas invernales.
Mencionar las castañas es evocar automáticamente en las personas el recuerdo de asar este fruto durante la temporada de invierno. Con frío o sin frío, el aroma de las castañas es altamente tentador. Basta olfatearlo medio segundo, para que los dientes se nos alarguen y la barriga comience a desearlo con ganas. Delicioso, tierno y dulce… no es fácil resistirse.
Las castañas son un ingrediente bien importante de la pastelería. Pueden ser secadas y molidas, para convertirlas en una harina ideal para el horneado de tortas. Además, si bañamos las castañas enteras en jarabe o almíbar obtenemos marrón glasé, ideal para decorar nuestros pasteles y pudines. Y por supuesto, también para comerlo como snack.
Si las hervimos y las asamos podemos remover sus pieles mucho más sencillo. Como sugerencia tengan presente esto: quedan muy ricas servidas con repollitos de bruselas. Pueden ser picadas para rellenar un pavo o un ganso o incluso para hacer puré y servirlas como un acompañamiento tradicional.
Cuando compren castañas frescas, elijan aquellos frutos más bien pesados, brillantes y de piel suave. Deben ser usadas rápidamente, antes que comiencen a secarse, sus pieles se vuelvan duras y el fruto pierda su sabor y brillo.
Via | bbc


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