Un buen coctél
Cóctel… Uno piensa en “cóctel” y casi inmediatamente lo asocia a mezcla, a combinación de bebidas. Pero un cóctel no es únicamente eso. No le subestimemos, no creamos que consiste en una simple e inmediata mezcla de bebidas. Un cóctel es mucho más. Detrás de cada copa se esconde una receta, un procedimiento y miles de consideraciones.
No en vano, la International Bartenders Association indica que un cóctel no debe jamás contener más de cinco productos, incluidos incluso los utilizados para decoración. Porque no se tarta de añadir y abarrotar de elementos, un cóctel busca por sobre todo armonía.
Por lo general, los cócteles están elaborados con un destilado de base (como el elemento protagonista), dos licores para dotarle de color, endulzarlo y suavizarlo; y adicionalmente, suelen tener un pequeño toque de jugo de limón, amargo o colorante y alguna fruta como decoración. En el caso de los tragos largos, los elementos acompañantes por lo general suelen ser: soda, refrescos o jugos de fruta.
El éxito de un cóctel no esta dado solamente por la mezcla, juegan importante partido muchísimos más elementos.
Importa su presentación, su sabor y por supuesto su aroma.
Un cóctel debe ser una experiencia para todos los sentidos, ubicada en el tiempo y en el espacio: debe ir acorde con la época y el espíritu personal de quienes lo toman.
No es tan simple capturar el alma de un buen trago.


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