Botellero de vino al mejor estilo danés.

Dinamarca es bien conocida por sus diseñadores, al punto que el llamado “diseño danés” se ha convertido a lo largo de la historia en un adjetivo en si mismo, que trasmite en cada una de las piezas que se aplica; simplicidad, estilo y funcionalidad.
Así es este botellero de vino, producto de la firma de diseños Rosendahl, una compañía reconocida mundialmente que nutre y perfila las bases del diseño danés.
Establecida por Erik Rosendahl, la empresa lleva su apellido y es hoy una de las compañías más modernas de Dinamarca; fuente de diseños prácticos, ideados para hacer el vivir cotidiano más sencillo y elegante. Preparados tanto para vestir las mesas de cada uno de nuestros hogares, como todas las cocinas profesionales.
Durante el 2005, la compania vivió un importante cambio generacional, cuando el fundador Erik Rosendahl otorgó la gerencia a su hijo Henrik Rosendahl (hoy Director y Gerente General de la empresa), sin embargo el cambio no alteró sus bases y por el contrario fortaleció su fuerte personalidad bien definida.Así, en completo contraste a los botelleros de vino tradicionales Rosenhal presenta su atrevida propuesta. Aquí, a diferencia de las propuestas más usuales donde solo el cuello de la botella esta a la vista, todo queda expuesto: botella, etiquetas, todo. Haciendo más fácil conseguir una vista rápida de la colección de vinos disponibles, así como una elección.
Y es que en definitiva ello es el diseño danés: diseñar en Dinamarca es resolver un problema, y cada problema (cada pieza) debe ser resolverse del modo más sencillo posible, sin violentar la complejidad propia de la tarea y sin olvidar jamás, que el producto debe ser ante todo un buen instrumento para el consumidor, donde usuario y objeto deben identificarse, en una solución económica, tanto en recursos materiales como medio ambientales.
El botellero, diseñado por Kim Almsig esta disponible en dos colores diferentes: Aluminio natural y aluminio oscuro. Los “diseños exitosos producen en uno curiosidad y ganas de tocarlos” según Almsig, un experiente carpintero que ha trabajado por su cuenta como diseñador desde 1994, siendo su especialidad el mobiliario individual y el contrachapado. Su fuente de inspiración es el diseño escandinavo, que como él bien dice, produce con su simpleza un desafió a los sentidos.
“Había muchos racks de botellas en el mercado, y yo quería hacer algo simple y funcional en materiales modernos”. Y digamos que no hay que ser muy astuto para darse cuenta que Kim lo logró.
Via | rosendahl


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